jueves, septiembre 03, 2009

A day in the life

Preparo mero con salsa de gambas en una cocina inmensa y tan chic que los mangos de las sartenes son de vidrio naranja, los platos ovalados, los vasos verdes, la sal del Mar Caspio. Mis dos comensales llevan gafas de sol de marca para estar dentro de casa, juegan al Facebook mientras yo sobre los tacones azules le doy vuelta a los filetes de pescado tamaño Barbie. Después del almuerzo nos vamos de callejeo, salimos de Isolée oliendo a Comme des Garçons, nos probamos los abrigos de El Ganso, les hago fotos con todas las chamarretas camperitas cazadoras de otoño de Blanco, compramos gominolas en Oomuombo, y luego vamos a Have a nice day donde yo me pruebo todos los vestidos morados, violetas, lilas y fucsias de la tienda en el mismo probador donde Letizia, a lo que dice una plaquita que hay en la pared, estuvo, se probó y compró no sé qué día. Ellos dos se sientan en los sofás de terciopelo y me ven desfilar cada vez que salgo de detrás de la cortina colorada. Me acaban eligiendo un vestido trapecio y raro pero que parece mío desde que lo vimos colgado en la percha. Me lo llevo amorosamente envuelto en papel de seda para ponérmelo encima, en cuanto se haga de noche.

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