martes, septiembre 08, 2009

Gaditana gaditana


En la oficina me llaman gaditana. También me llaman drama rural, pero ésa es otra historia. Me gusta que me digan gaditana. Ahora que me voy a vivir a Cádiz nadie me llamará así, allí son todas más gaditanas que yo. En Argentina era galleguita, y en Madrid soy gaditana, y eso me da un sentimiento de pertenencia que nunca tuve y me empezó a crecer en Avenida de Mayo y cada vez que canté Ojos verdes con quejío incluído o cuando frente a la montaña patagónica lloré escuchando ese pedazo de pasodoble que terminaba diciendo para morir sin ti hubiera preferido no ser gaditano y que todavía si lo escucho bajito de noche y con espíritu, ay, me pone los pelitos gaditanos de punta gaditana, o para qué mentir, cada vez que lo escucho me eriza el sentimiento. Y por eso debe de ser verdad que soy gaditana, porque si no no se entiende que Chano y yo sintamos la misma alegría callada frente a ese cachito de tierra marinera que allí lejos, allí, al sur, se sostiene bastión sobre la piedra ostionera comida de sal y para nada, para el sol, sólo para que las gaditanas seamos gaditanas gaditanas.

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