martes, septiembre 08, 2009

Physiologie du goût

Creo que puedo saber mucho de mi verdadero estado animal, o sea de mi ánima, quiero decir, por las cosas que cocino, o más bien, por las cosas que ya no cocino y que antes eran el pan nuestro de cada día. Me he puesto a pensar en mis dietas anteriores y en mi dieta actual y sí, ciertamente me descuido tanto como si ciertamente me diera todo igual. Para muestra, bastan unos botones de mis ex-habituales platillos de entresemana, unos botones que me dan vértigo, ahora me siento incapaz de elegir échalottes, puerros o un buen trozo de carne que meter en una fuente y rociar con caldito casero y Chardonnay. Algunos botoncitos:
Pechugas rellenas.
Lasaña.
Croquetas de jamón, de pescado, de carne de puchero.
Puchero en sí.
Pollo con salsa de almendras.
Carne mechada.
Buñuelos de pescado.
Carré relleno con salsa de mostaza.
Pescados a la roteña.
Tartas de hojaldre con rellenos salados.
Dorada a la sal.
Mejillones al vapor.
Estofado.
Champiñones y setas salteados con huevo y jamón.
Boquerones en vinagre.
Cuscús.
Berenjenas rellenas.
Ensaladilla rusa.
Albóndigas en tomate.
Callos.
Sopa de espárragos.
Lulas rellenas.
Alboronía.
Flamenquines.
Almejas a la marinera.
Caldereta de judías.
Carne en salsa.
Bolitas de patata.
Huevos a la flamenca.
Paella.
Arroz con carne.
Cremas de verduras.
Pasta con pesto, a la carbonara, a la boloñesa.
Tortillitas de bacalao.
Sepia a la plancha.
Carnes diversas al horno.
Flanes, bizcochos, tartas de manzana, arroz con leche, galletas, sultanas de coco.

1 comentario:

Hippeis dijo...

¿Me adoptas?