lunes, septiembre 21, 2009

Wer auch nur eine Seele sein nennt auf dem Erdenrund


Cielo de Madrid pintado de tapiz de Goya, la confluencia de calles de nombres inadecuados, el equinoccio de otoño. Puede ser lunes pero se juega a que sea sólo un día sin nombre en que nos sentamos todavía al aire libre a tomar chocolate, después de haber cruzado las trincheras de Callao. Podemos jugar a que nos reímos y a que nos ponemos tristes mientras verbalizamos nuestras vidas, podemos jugar a escucharnos y a ser mujeres y estar llenas de sentimientos las unas por las otras y a que yo me esté yendo otra vez de Madrid, a llevar la primera manga larga del año. Muchos días se está sólo en pie porque así se está constituido, muchos días daría lo mismo no tener ligamentos que nos sostuvieran ale hop, otros días son hoy por la tarde, una de las últimas tardes con luz y sin abrigo, y os veo y quiero trenzaros en mis días y que me trencéis en los vuestros y que sigamos teniéndonos cariño porque nos es altamente necesario y por el mero lujo del lujo, o por aquéllos que no tienen ningún nosotras.

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