jueves, octubre 08, 2009

Calígula, detector de la bondad humana


Es curioso que con ese nombrecito que te pusimos seas sin embargo capaz de al distinguir de un golpe quién te gusta y quién no, que siempre los elegidos sean moralmente intachables o al menos que siempre tengas las mismas inclinaciones que yo. Hoy te he llevado a otra veterinaria y tan pancho te has paseado y tan feliz te has dejado pinchotear. Seamos francos, Calígula, a mí tampoco me gustaba la otra señora. Seamos francos, Calígula, me alegré cuando lo mordiste malamente a Fabrizio y me alegré cuando te enamoraste de Bea y de Pato. Tendría que hacer una tabla Excel con tus reacciones cuando conoces a la gente que va pasando por nuestras vidas, una tabla con dos columnas, la columna uno para ti y la columna dos para la verdad. Si quedan parejas te pongo a rellenar quinielas.

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