lunes, octubre 05, 2009

Conrad y Gómez de la Serna


Entro en la librería catastrófica de Cádiz, esa de los libros amontonados, creo que se llama Raimundo. Encuentro El circo y La línea de sombra, arrumbados, esperándome, masculinos, llenos de letras, con tapa dura proclive al bolso. En mi corazón verdadero, ése que se refugia en los libros, ése que sólo conoce como paz la literatura, de la Serna es un amigo subido a un tejado, un amigo sucio y triste, payasito y poco bandido que recita melancolía y papel de la pared. Conrad es el señor que se sabe las historias y cómo contarlas, el que vivió, el que estuvo vivo y luego prefirió sentarse a escribir, atravesado por una tristeza distintísima, la tristeza del que sabe. De la Serna es café con leche en vaso Duralex, Conrad es Glenlivet en cristal de Bohemia, no se puede elegir.

2 comentarios:

Manu dijo...

hacia mucho que no entraba. que lindo escribis, loulou.

Loulou dijo...

Te extraño, quiero yirar por Almagro contigo.