sábado, octubre 31, 2009

Let me spit out my bitterness


Veronese me devastó. Al salir de la obra, envuelta en la chaqueta colorada de cuello levantado, iba llorando a cara abierta. Llorando crucé semáforos y llorando me crucé con la gente que pasaba. Llorando crucé la Plaza de España y enfilé hacia el muelle. Llorando traspasé la barrera y caminé por el borde del atracadero. Para escupir mi amargura tuve que llorar así, por la calle, como si tuviera diecisiete años, como si en serio pudiera tomarme tan en serio el sentimiento. La belle de Cadix estaba amarrada y se bajaban los turistas. Me senté sobre un noray. Por uno de los ventanales iluminados del barco vi a tres chicas de uniforme bailando en el salón restaurante vacío. Dejé que me doliera la cal de los huesos un ratito más, luego subí a mi barco e hice la travesía en la cubierta, con el viento de frente, la luna a un costado, y al otro costado un profesor de Historia Antigua que amablemente me alargó un pañuelo de papel.

8 comentarios:

Pablo dijo...

¿Me prestás la imagen del pañuelito de papel para un vals que le estoy componiendo a una alumna?

Loulou dijo...

Claro.

Pablo dijo...

¡Gracias!

Loulou dijo...

De nada, luego me lo mandas.

Pablo dijo...

Te lo envié al mail que aparece en tu perfil. Un beso

Anónimo dijo...

Por que no:)

Anónimo dijo...

Merci d'avoir un blog interessant

Loulou dijo...

Je vous en prie.