domingo, octubre 25, 2009

El último tango de Ute


Ute, hace seis años que te vi en Barcelona, y en este tiempo te has vuelto loquísima, y lo que es peor, ahora vas con un bandoneonista cantando a Piazzolla, ignorando a Discépolo y a Pugliese; además de loca, tanguera selectiva. Y aunque haces las y griegas porteñas, pronuncias fatal después busqué perderte en tantos otros y aquellos otros y todos eras vos. Te colocas la boa de plumas colorada y se te cambia la rabia sentimental, te vuelves criatura en tu disfraz, qué grande Ute, aunque ahora ya me conozco los trucos de cantante se te nota que lo pasas bien, se nota que te recuestas en Jacques Brel tanto como yo. Te veo de nuevo desde arriba, en un teatro menos estirado y con menos señoras de la alta burguesía catalana. Me acuerdo de aquel concierto, recién llegada yo a Barcelona, y es inevitable establecer el paralelismo, porque ese mismo cruzar sola la ciudad y preguntarme que hacía yo allí, sin perspectiva, al borde del abismo, intentando construirme una Barcelona propia, lo llevo ahora puesto, aunque ahora llevo otras cosas puestas: llevo mi voz que entonces estaba enterrada, llevo el sentimiento pájaro perdido, llevo a esa Barcelona que al final sí me creció alrededor, como prueba irrefutable de que puedo, llevo el tango como un clavo en el alma, me tengo más transitada, te alcanzo más cerca, Ute.

No hay comentarios: