lunes, octubre 05, 2009

Une femme est une femme


Al lado nuestra en la cafetería se sienta una loca visiblemente loca, visiblemente gorda, visiblemente enamorada de Patricia. Y mientras nosotras dos nos tomamos el Prince of Wales y calibramos si debo decidir sí o si debo decidir no, la loca después de indagar por el grado de intimidad de nuestra relación nos pide ayuda para hacer un descalabrado crucigrama (estrella de la ópera: Clinton), nos cuenta la historia científica de un parto múltiple, compara sus gafas con las de Patri, se enajena en su inclinación por mi amiga, por si no fuera suficiente la enajenación propia de su personalidad, se arremanga, se ajusta el chaleco, se lía un par de cigarros con el tabaco de encima de nuestra mesa, suspira, nos invade, se ríe sola.

1 comentario:

Hippeis dijo...

De verdad, hija mía... Que lo que no pase contigo...