lunes, octubre 05, 2009

Vuelvo al sur


Me acodo en la barandilla del barco. Arribo y no es como siempre que vengo de paseo, es el primer día de algo. Amarrado al muelle un velero danés de dos palos, precioso, son las nueve de la mañana y en cubierta una pareja ya se besa. Me muero de ganas de surcar el planeta en un barco así, pero la perspectiva noviazgo en alta mar o en tierra firme me da tanta fiaca que se me estropea la hermosura de ver las velas y los cabos ensalitrados contra la catedral.

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