lunes, octubre 19, 2009

Y que ya no doliera y que ya no doliera


Ahora que leo tanto a Idea Vilariño, me reconforto con la idea de que si no hubiera locas arrebatadas y sentidas como yo, no habría poesía arrebatada y sentida como la de ella. Hace quizá un año y medio organicé un funeral con mi prima Elena, para enterrar con el debido rito. Saqué el Absolut del congelador y llené un cuenco de bordes azules con pepinillos en vinagre. Fuimos escuchando los réquiem de Brahms, Fauré y Vitoria a ritmo de vodka vertido en aquellos preciosos vasitos que después de tanta mudanza deben de estar hechos añicos en alguna caja. No sé si ya he contado esto porque en aquella época yo andaba tan desquiciada, tan drogada y tan desalentada que era una pena verme. Lo cuento ahora porque quizá sea necesario otro rito funerario, como dice otra loca (de mucha menos categoría que Idea pero loca al fin) hay días que están hechos para morirse o para llorar, y yo digo que si hay muerte y llanto debe haber funeral. Y lo haré, en la playa de la Concha, en noviembre, con el frío de las dos de la mañana me acordaré de otra noche de noviembre de hace cinco años, cuando mano a mano tú y yo establecimos la cosmogonía de algo que en vez de florecer celeste y lila al final se ha quebrado y putrefaccionado peor que el arroz en el tarrito del insulto. El amor se ha muerto, me dijiste esta mañana. Enterrémoslo. Debe de haber una manera menos venenosa de querernos.

3 comentarios:

Hippeis dijo...

Tendré que darte otro revulsivo...

http://www.youtube.com/watch?v=AT1e3aj7irU

:-)

Clarisa dijo...

Ya no será
ya no
no viviremos juntos
no criaré a tu hijo
no coseré tu ropa
no te tendré de noche
no te besaré al irme
nunca sabrás quién fui
por qué me amaron otros.

No llegaré a saber
por qué ni cómo nunca
ni si era de verdad
lo que dijiste que era
ni quién fuiste
ni qué fui para ti
ni cómo hubiera sido
vivir juntos
querernos
esperarnos
estar.

Ya no soy más que yo
para siempre y tú
ya
no serás para mí
más que tú. Ya no estás
en un día futuro
no sabré dónde vives
con quién
ni si te acuerdas.
No me abrazarás nunca
como esa noche
nunca.

No volverá a tocarte.

No te veré morir.

Loulou dijo...

Qué empacho que tenemos, Clari.