sábado, noviembre 07, 2009

El espíritu de la calle Corrientes

La verdadera calle Corrientes comienza para nosotros en Callao y termina en Esmeralda. Es el cogollo porteño, el corazón de la urbe. La verdadera calle. La calle en la que sueñan los porteños que se encuentran en provincias. La calle que arranca un suspiro en los desterrados de la ciudad. La calle que se quiere, que se quiere de verdad. La calle que es linda de recorrer de punta a punta porque es calle de vagancia, de atorrantismo, de olvido, de alegría, de placer. La calle que con su nombre hace lindo el comienzo de ese tango: Corrientes…tres, cuatro, ocho.

3 comentarios:

Pablo dijo...

En la época de Arlt los que soñaban con Corrientes eran los porteños que vivían en provincias, o los provincianos que querían ser porteños. Hoy, sospecho, la sueñan los porteños que pueblan otras tierras y los extranjeros que, también, querrían aporteñarse más no sea por un rato. Le gustará a Erdosain saber que el interior se ha convertido en el mundo entero.

Loulou dijo...

El verdadero espíritu de la calle Corrientes es algo que sólo conocen Erdosain, Horacio Ferrer, gente de esa calaña (parece que tú eres de la patota). No existe de verdad, es pura literatura: una enfermedad que quieren contraer los querrían existir en un libro porteño aunque sólo fuera por un rato, aunque sólo fuera por un tango.

Pablo dijo...

Como dice un tango ricotero que anda por ahí: "no tenemos Dios los que perdimos el ritmo, tenemos literatura". Y si habitar un verso en medio de un tango (o de una bulería) no es existir, Loulou, ¿qué cosa lo es?