domingo, noviembre 22, 2009

Hoy tiene la hache triste hoy


A veces te guardas las historias para contarlas otro día o para al despertar junto a ti sola recordar bajito. A veces es tan triste quedarse viva y que sigan pasando cosas, que haya calles empedradas bajo la lluvia y pendientes de plata patagónicos que se te pierden en los trayectos de larga distancia en autobús y bombones franceses que te ofrecen en una antigua oficina transformada en casa en Tolosa, esa hermosa ciudad. A veces es mejor no escribir si no estás dispuesta a sacar una historia hermosa de la chistera, y otras veces es tan triste quedarse viva cuando te has muerto que tienes que escribir esto: me siento en un banco de la que se ha convertido en mi plaza, bajo el cuarto creciente, entre la lavanda y el romero, y tú estás en otro banco bajo otro cuarto creciente y nos ponemos tan tristes de destrozo al mismo tiempo desde tan lejos que sería bonito consolarnos al saber que los dos masticamos la misma mágoa. Parece que no es el mecanismo normal de la tristeza ése de disminuirse al tener su simétrico, pero al menos ahora sé que también a ti se te caen los sentimientos.

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