miércoles, noviembre 25, 2009

It's alright with me


Me apoyo en la marquesina de la parada con apostura Charles Boyer y tarareo It's alright with me. Hace sol y llevo trenca. Exulto porque aparentemente nada tiene ni solución ni importancia. El mundo cargado de promesas: hoy un marino decía que en Somalía había abuelas piratas. Una abuela que se hace pirata es un buen ejemplo de lo que quiero decir: no importa cómo quieres vivir, luego te encuentras haciendo de John Long Silver o esperando un autobús en una ciudad en la que no esperabas quedarte. Podría estar no sé dónde con esta misma trenca (cruzando la 9 de julio, subiendo las escaleritas del Pont des Arts, esperando a que cambie un semáforo en Picadilly o en Cibeles) y en todos los escenarios se me vería mirar a uno y otro lado de la calle con la melena incandescente por la henna y este aplomo de saber que todo da igual. Podría tener alguno de esos trabajos extravagantes que siempre consigo quién sabe cómo pero no, estoy aquí, esperando el autobús para ir a clase de armonía jazzística, con una indiferencia tan grandísima por todo que sola silba por mí apoyada en la marquesina de la parada, haciéndose la canchera cuando a la pobre de tanto que le duele hasta la costura de la costura de la costura, no le duele nada.

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