domingo, noviembre 01, 2009

Parafernalia portátil de reconciliación con la vida


Hay cosas que me reconcilian con la vida, como un té verdadero servido en una taza bonita, azul, una taza con historia que pueda contar a la persona que esté conmigo, una taza a la que poder agarrarme, un té sobre el que soplar mientras miro por la ventana. Calígula esperándome tras la puerta. La cantata 198 versión Gardiner. Un libro como dios manda. Pasar todo el día con una amiga. Sexo con el bienamado. El mar asalvajado. Una barandilla en la que apoyarme. Cualquier película de John Ford o de Lubistch. Una botella de tequila mexicano. Una mesa fastuosamente puesta esperando a los invitados. Que llueva afuera mientras estoy dentro de un tren. Cruzar el Pont des Arts. Cruzar la 9 de julio. Picasso. Mi sobrina. Terminar una tarde de xilografía llena de madera y tinta. Cantar Lo han visto con otra o Lush life. Estrenar un abrigo. Tirarme en la arena recién salida del agua. Hablar con Gloria por teléfono. Caminar de noche, bras dessus, bras dessous. Las coincidencias. La oscuridad justo antes de que comience la función. Los viajes en coche. Buen vino en buena copa. Estrenar un cuaderno.
Por eso me he enfadado tanto esta mañana al terminar mi segundo Amis de la semana, porque es una soberana porquería, porque no es posible que alguien pueda estropear tanto un placer posible, un libro como dios manda, para hacer eso.

3 comentarios:

Acercandra dijo...

Yo también piqué. Bullshit.

Pablo dijo...

Bueno, pensá que para reconciliarse con la vida primero hay que enojarse con ella. Paciencia

Loulou dijo...

Acercandra, he decidido no leer a nadie que le guste a Martin Amis, tengo una lista, si quieres te la paso.