miércoles, noviembre 11, 2009

Quando em você tudo se complicou


El dibujo es de Nicoletta Ceccoli
La calle. El sol de las once insoportable bajo el jersey. El mercadillo de los gitanos, que ahora las mallas se llamen leggins (aunque en los carteles de los puestos pusiera leguis). Los muchachos afirmando que Cristiano Ronaldo quiere jugar, que para eso es jugador de fútbol, para ir tras la pelota, que es el Madrid el que no le deja. Las antiguas vecinas ahora abuelas que me encuentro por todos lados quienes de vendedoras de oro a domicilio con peceras y pentateucos anudados con cintas de raso rosa en el salón (recuerdo infantil: cuatro tomos en rústica del Reader's Digest al lado de La mujer rota que pedí y me regalaron junto con esta frase: llévatelo, es marrón y los otros son verdes) hayan pasado a ser profundas conocedoras de Brasil una y de Estados Unidos la otra.
El hospital. La rutina de volver a hacerme las mismas trescientas pruebas (qué ganas de que me saquen la etiqueta oncológica, un año más sin bichos y chau), la rutina de aprenderme el color de los azulejos, la rutina del banco de la sala de espera donde me dedico a la leve conmiseración autofágica solitaria cuatro, tres, dos, uno, hasta que recupero lo de siempre en la calle y en mí.
La calle. Encontrarme con Yolanda después de dieciocho años, Yolanda que es esa persona que me mandan para liberarme del desconsuelo con la herramienta hoy consuelo yo.
El corazón. Mi maquinita presa de su caja que por este rato no es peligrosa pero se hace peligrar.

2 comentarios:

filemon1970 dijo...

un año pasa pronto. Sabes que me alegro mucho

Loulou dijo...

Gracias. A ti te quedan tres días.