lunes, diciembre 14, 2009

La montaña mágica


Algunas mañanas hace sol y me siento en la terraza a comer mandarinas, dejar que se me seque el pelo y leer de nuevo Islas en el golfo o La isla del tesoro o El negro del Narciso o Cumbres borrascosas y Calígula hace funambulismos sobre los bordes de las macetas, mordisquea las yerbitas y los tréboles que se han dejado crecer en un par de tiestos de plástico, me huele el pelo, se tumba esfinge sobre la mantita francesa que es su mantita desde la casa de la calle Duquesa de Granada y la casa de la calle Aduana de Madrid, entorna sus ojos verdes como el trigo verde, camina por el poyete del balcón, me deja mirarlo acicalarse, en esta temporada balneario en la que me dedico a ser Hans Castorp y no querer bajar de la montaña.

2 comentarios:

Curro dijo...

Mejor elige ser Mowgli y cógete a Bagheera y llévatelo de paseo por las tierras bajas y sin bordillos.

Ch dijo...

Mira Hans

Muchos pasamos años tumbados queriendo solo un neumotorax, creeme no resulta

Caligula brilla en su autosuficiencia