sábado, diciembre 26, 2009

No man is a failure who has friends


Enfrentarme a este mundo que se me rompe es como enfrentarme a un ropero en una mudanza, aunque en realidad me siento más como si mi casa hubiese sido bombardeada. Sé que tengo que elegir, descartar, quedarme con. Sé que tengo que mirar cada cosa en perspectiva y triage al canto (porque las cosas que tiro siguen danzándome en la sala de espera): bolsa de basura, bolsa para regalar, caja para guardar (caja que de todas maneras llegará a alguna otra casa, a algún otro lugar transitorio). Enfrentarme a estos días de mi mundo que se resquebraja es otra mudanza, y es mejor hacerlo con espíritu festivo de mudanza, aunque no me quede en pie ni el quicio de la puerta: música alta (Queens of the stone age, Shostakovic), ganas de que las cosas que no elijo no vengan a atormentarme en sueños, ganas de que la caja que me quedo sea la caja que me quedo y esté llena de cosas que se quieren quedar conmigo. Anoche me preguntaba de dónde viene todo ese cariño que recibo, de dónde mis amigos que me sostienen en pie con sus ganas de verme. La vida es un milagro, dijo ayer mi madrina, será eso.

1 comentario:

Curro dijo...

Tanto se pierde como se gana. No es Justicia quien valora el resultado de la balanza.