martes, diciembre 29, 2009

Paseo de los Tristes


La Alhambra está ahí arriba, lo sé sin mirarla mientras atravieso el Paseo de los Tristes por la acera, lejos del Darro. Por un claro de nubes entra una luz, sé que esa luz estará rompiéndose detrás de la Alhambra, ahí arriba, sin mirarla, lo sé. Años subiendo por este empedrado, años viniendo a estos bancos a vivir, a malvivir, a romperme a cachos y reconstruirme, años de la Alhambra ahí arriba con luz y sin luz, entintada de tinta china o esplendorosamente sanguina contra el celeste, años de que ante su marco hayan transcurrido muchas de mis cosas. Al final, porque hoy las dos respiramos tranquilas, me acerco al poyo de piedra y me siento sobre el Darro a mirarla, aunque sin mirarla la sepa, la miro en sus ladrillos y en la luz, nos reconocemos los años, nos demoramos la una en la otra, nos dejamos ser.

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