martes, diciembre 22, 2009

Pavo con almendras

En la Nochevieja del año 73 mi abuela Carmen murió mientras preparaba el pavo para la cena. No la conocí a ella pero sí conocí la que había sido su cocina, un sitio enorme de precioso embaldosado antiguo (horas me pasé cuando era chica recorriendo los caminitos de las losas), con un ventanuco y puerta doble en el que me daba miedo entrar sola y que fue derribado junto con la casa que lo contenía hace ya tiempo. Durante años la familia de mi madre no celebró la Nochevieja y la receta de mi abuela del pavo con almendras fue condenada al ostracismo culinario familiar. Pasó el tiempo, ese tiempo repugnantemente sanador, y ahora usamos la receta incluso para guisar el pollo. No es complicada en su versión pura de abuela y yo he ido añadiéndole variantes según las ocasiones. Aquí os la dejo a mi manera, en honor a Carmen Salado, esa abuela que nunca tuve y que murió haciendo su pavito con almendritas.
Dorar el pavo cortado a trozos en aceite de oliva. Colar ese aceite y utilizarlo para sofreír cebolla picada y ajo. Cuando la cebolla pierda su orgullo añadir almendras crudas picadas para que se tuesten. Poner un poquito de maizena para que luego espese la salsa. Echar vino blanco a discreción (por favor que sea un buen vino, cuanto más seco mejor, y si es un fino de El Puerto mejor). Después poner el pavo, un poco de sal, una hojita de laurel, unos granos de pimienta y unos clavos de olor. Dejar que todos los ingredientes se amen bastante rato y ya.

1 comentario:

Curro dijo...

Que se ame el pavo con sus almendritas, que yo me lo como luego con patatas fritas.