miércoles, diciembre 30, 2009

Suela Huckleberry Finn

Es de noche y llueve muchísimo fuera, viene Javi con una botella de vino a sentarse con nosotras en el sofá y se habla. Es otra noche y no llueve nada y vamos a buscar a Javi y nos sentamos con él en una barra y se habla. No sé si la gente se da cuenta de que las relaciones se entablan con un hormigón armado en el que el lenguaje es la armadura de acero, luego brota la compañía. No sé por qué ando tan solemne cuando todo es un puro divertimento, una felicidad de que en un salón alguien diga suela huckleberry y llueva o en un bar alguien diga sigue hasta la luz y no llueva. A veces se posee una frivolidad de copa sostenida negligentemente en una mano y se pueden contar las cosas de otra manera, a veces sentarse en un sofá o en unos taburetes de diseño imposible de un bar o en los sillones de una coctelería puede decirse con chisporroteo fiesta y con la noche, y otras veces es así, una ternura que miro desde el afuera de este adentro de nuestro estar los tres juntos.

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