martes, enero 05, 2010

Noche de Reyes


Cuando era pequeña esperábamos mi primo y yo en el balcón de la calle Rendona para ver llegar a los Reyes, año tras año. No lo conseguimos jamás y recuerdo creer haberlos visto aparecer tras las cortinas,  despertares ansiosos, un cochecito de capota, un violín de plástico, un camioncito. Desde el 2004 me acostumbré a recibir y hacer regalos en Bariloche, junto a la chimenea, cuando ya no me hacía falta acechar llegadas desde ningún balcón. Antes era antes y ahora es ahora y es incontestable que las cosas suceden de una sola forma cada vez, no hay manera alguna de que todo estuviera pasando distintamente, de que hubieran resistido las murallas. Puedo escribir los versos más tristes esta noche, dijo Neruda veinteañero, y se hizo famoso, porque nos pasa, a veces, que de pronto arremete contra nosotros una tristeza ola barriente y no podemos contra ella nada, más que dejarnos arrastrar y ahogarnos mansamente y que sea un alivio no tener que seguir en pie. Pero en realidad no es cierto que sea un alivio y si no pudiéramos sostenernos en pie nos pondríamos unas rueditas. De madera. Azul cian. Y es que veces comandamos el planeta porque se nos canta tener ganas y esperamos en el balcón por si vemos aparecer a los Reyes Magos y otras veces el planeta pasa rodando aplastándonos el cráneo y nos tenemos que desacostumbrar de ciertas costumbres. Pero eso nos pasa a todos, por eso Neruda se hizo famoso con ese versucho cualunque.

1 comentario:

Ignacio dijo...

Aparecí volando en este blog y estas frases sobre la variabilidad de las personas me colmaron!
q comandar el planeta, o esperar a los reyes magos o que nos aplasta el mundo.
esta pasando todo eso aca en buenos aires también!
un beso!