sábado, enero 23, 2010

Racheado de poniente

Me coloco la chaqueta de esquiadora danesa que me compré en Valparaíso para ir al Aconcagua y las botas de montaña barilochense, y así ataviada salgo a la calle a desafiar el temporal desusado que ataca al Puerto en este sábado por la mañana, para ir a ensayar con las niñas canciones a cuatro voces y traerme a casa un poco de calor de la catalítica y de ellas, tan festivas que da gusto atravesar todo el barro de la calle Pagador en obras y asarme de calor bajo la chaqueta danesa y que se rompa el paraguas por el viento y se me empapen los vaqueros y se me mojen las partituras con tal de verlas un rato y canturrear un rato y mirar por detrás de mi cortina el tintineo de la vida de ahí fuera.

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