viernes, febrero 05, 2010

Espacio vacío

Quizá lo asombroso sea que por muchas veces que me enfrente (en el sentido de mirar desde y hacia) con un nuevo espacio en el que vivir, la sensación de promesa y posibilidad siempre es la misma y confluye intacta de su anterior vez a la nueva. Ante mí baldosas en el suelo y paredes que se levantan vacías, una ventana, esa puerta que abrirá mi llave y en mí de nuevo íntegros un empuje y un intento. Caminar vacía hacia una derrota aceptada de antemano no es más que una alegría de poder entretenerse en el mientras tanto, en el a pesar de y fantasear detrás de qué puerta me apoyaré alguna noche al llegar cerrando los ojos y deseando desaparecer, en qué cuadrilátero de suelo me sentaré agarrada a Calígula para susurrarle te prometo, qué estrellita miraré acodada en el alféizar de la ventana, cuál de mis tazas apoyaré en la mesita de luz. Mis visillos blancos tendrán que adaptar su dobladillo a esta nueva altura. Y esa vida pequeña y adaptada que me espera, esa nueva resignación a un espacio que no es el que quisiera delimitará mi refugio y mi punto de partida, mi nuevo barrio, otra vez, hasta el cansancio. De nuevo nazco anestesiada aunque planeando plenitud para lo que llegue, y este nuevo vacío de llegar es también y como siempre un nuevo espacio vacío al que llegar.

1 comentario:

Curro dijo...

¿Y dónde?