sábado, abril 24, 2010

Gatito duerme

Gatito duerme, gatito me recibe. Se sube a la mesa Calígula para que le haga caso. Mientras escribo. Mordisquea una flor de tela, tira la cucharita del café, me muerde la muñeca, se sienta en sus cuartos traseros y me boxea. Escribo y le hago caso lo que puedo y él se baja de la mesa para darme en los tobillos con sus patitas. Y mi casa es casa y es nuestra casa porque está Calígula. Sobre las baldosas ocre del suelo su figura, delante de las cortinas blancas, bajo la cama donde se esconde cuando llego para que vaya a buscarlo, Calígula reina en mi casa y en mi vida, donde de nuevo hay espacio ocupado por el gato, espacio al que yo llego para poder decirle que yo también lo sé.

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