lunes, abril 26, 2010

Te quiero, muchachito

Hay gente que me dice que soy una pesada, será verdad, en vez de negarlo haré honor a mi defecto, te voy a dar las gracias otra vez aunque me digas que no hace falta, siempre hace falta.
Gracias por recogerme en Victoria, por prestarme tu toalla y colgar mi notita en tu pared, por llevarme a desayunar a ese bar tan posh, por charlotearme en el parque, por prepararme el almuerzo y esperarme en la estación de metro (tarde, llegué), por cruzarme el cementerio soleado y hacerme la foto en la tumba del soldado muerto en accidente de zepelín, por acompañarme a estar con Malcolm y Gabriela, gracias porque te gustara el blues y por reírte conmigo del de la camisa blanca y de la de la salida de emergencia, gracias por contarme tus aventuras antiguas y tu plan de poner la roulotte en lo alto del cerro, gracias por los plátanos y el agua metidos en una bolsita (qué gesto, aunque el agua me la confiscaron en el aeropuerto), gracias por llevarme la mochila bajo la lluvia por Kensington y dejarme mis quince minutos de felicidad y dejarme hacer mi foto. Gracias por escoltarme de nuevo hasta Victoria y cruzarme por el túnel chorreado de Hyde Park, gracias por hacerme de lazarillo cuando tuiteaba por Clapham Road o Poland Street, gracias por dejarme ver lo bien que te vas construyendo, gracias porque es un honor ser tu amiga y poder sentirme orgullosísima de ti, gracias por el postre con fresa, gracias por darme la mano y contarme la historia de la fuente. Gracias por todas las horas que hemos pasado juntos, gracias por dejarme participar en tu vida y por decirme buenas noches tantas noches por el skype.
Y que estás muy guapo y que me gusta mucho tu ropa londinense.

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