miércoles, mayo 26, 2010

Las veces que me has visto

Hay una ciudad cuando llega el verano que tiene las mismas calles que la otra que te trata con abrigo pero es distinta en su talante y en el suelo que se ensucia para ennegrecerte los pies y las sandalias. La camino con conciencia de clase marcando el adoquín, esperándola a Madrid, a que me salga al encuentro al doblar la esquina o acordarme Embajadores abajo de una noche, él y yo queriendo matarnos el uno la ciudad del otro. Y el verano cuaja la ciudad en su molde posibilidad y te la presta para que creas que es un cachito tuya, en esas escalinatas de tu antiguo barrio o en esas cuestas de tu nuevo barrio, o en esas gentes que te miran brazos desnudos mediante.

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