jueves, mayo 13, 2010

Y habrá pasado

El café sobre la mesa y nuestras manos. Y tú mirándome palabra a palabra, diciéndome entre pestañas que sí, que se podía entrar entre las ramas un viento a nuestro favor. Y sin ojos en tu susurro fuimos dos palabras: amor y sobra la muerte.

1 comentario:

Pablo dijo...

Me gusta este cambio por el futuro perfecto