domingo, agosto 15, 2010

Esto es el norte o por ti ciudad gaditana

Campos de la otra Castilla, nubes violetas sin recato que hacen remolinos bajas y blancas por dentro hasta las montañas azules, allá a lo lejos, tras las planicies amarillas, allá a lo lejos, como voy yo, campos secos y sin secreto, austeros como los otros castellanos. Y luego de pronto las montañas verdes cerca, ante los ojos, verdes, la bruma, Asturias, la tristeza de los valles siempre lluvia, las casas grandes sin sol por la ventana, visillos blancos sin cortinas pesadas protección contra la luz y el calor los mediodías. Y mi tierra, tan lejos, más lejos de lo que yo voy, luz y grito, limpio sobre limpio, el sur del sur, el llanto en los ojos, rota la garganta y el corazón, el mundo Campo del Sur, esa infancia caletera que me hubiera gustado tener y que me regalan sobre el oído los comparsistas. Crecer entre montañas y bajo el gris, el cielo bajo, qué distinta turbación el Cantábrico de la casa que es nuestro mar, qué distintos los pescadores recios de ballenas, merluzas y bonitos de  nuestros pescadores en su barquita más blanca y más bonita, qué distinto este viento gélido y cargado de gotitas de aquel viento maléfico de tan cálido y siempre nuestro, el firmamento inabarcable de tan ancho, la luz de la sal, los hombres con sus mojarritas en el espigón, las mujeres creciendo la yerbabuena, el puerto siempre abierto, la locura nuestra de morirnos gaditanos antes que vivir extranjeros. 

No hay comentarios: