jueves, agosto 05, 2010

Las haches

Letras que no se pronuncian, letras que no sirven para nada, letras que se aspiran geográficamente, letra muerta. A qué guardarte, si no te queda más que el reflujo de haber sido. No estás viva y sólo te lloran el el sur, hache, tal y como en el sur se llora todo lo que ha muerto. Por no abandonar la pena, nos abandonamos a la pena. Pero hache,  il faut tenter de vivre. Se te suelta, hache, se te tira al campo a ver si fructificas, del cadáver a la yerba, de tu descastada existencia incolora a la vida, vida resucitada de lo podrido, cuando lo que hay que hacer es prenderte fuego y consumirte hasta una ceniza hache, una ceniza polvo que esparcir por los sitios bienamados hasta olvidarlos.

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