martes, agosto 31, 2010

Ojos cerrados un instante

Un niño de cinco años muere y su hámster lo sobrevive. La primera vez que pensé esto, allí, delante de la jaula del bicho, tuve la impresión de que lo había leído en alguna parte, en alguna parte muy triste. Mientras le soplaba al hámster entre las virutas para que se despertase, al hámster longevo, intentaba recordar qué niño se había muerto antes en qué lugar y había dejado atrás a su animal. Y esta búsqueda de referente, que quizá fuese falsa y sólo un intento de no rebelarse contra lo que ya se enterró (ojos cerrados un instante), un intento de no pensar en su manita contra el barrote llamando a la bolita viva, no me llevó a ninguna parte más que a esa voz resonándome dentro, esa voz que lee en alta voz en la cabeza lo que se ha leído y que seguía diciendo un único niño único de cinco años muere y su único animal único lo sobrevive. 

2 comentarios:

Loulou dijo...

Qué boba, lo dice Thomas Hudson: Now the boy was gone and the kitten had grown into an old cat and had outlived the boy.

Anónimo dijo...

Precioso. Lloro. Cuando el hámster muera morirá algo más que el hámster y la tristeza llenará la casa.
Fa.