domingo, septiembre 19, 2010

Gato y persona

No me cansaré de contarlo: cada vez que llego a casa ahí está Calígula siendo mío y ahí estoy yo siendo suya, bicho contra bicho, animal contra animal, cariño superviviencia contra supervivencia cariño. Y si me agacho hasta su suelo para que me huela el pelo de lo que vengo, si me tumbo a la losa para que me juguetee la cabeza con sus patas, si me siento en el silloncito verde para que se me barriguee encima, si viene a darme con la manito para que lo persiga por la casa, si me duerme en la almohada, si me mira ojos verdes preguntándome ¿de qué sirvo?, yo se lo canto: amor entre gato y persona, no es ninguna broma.

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