sábado, octubre 16, 2010

But what if a new diminuendo brings no true tenderness, only restlessness

Estoy en casa. Juego en casa. He dejado de preguntarme cosas (quizás). Veo pasar la corriente del río y no pongo diques. Quiero que me pongan un dique a mí. Vuelve a aparecer mi abismo favorito en la geografía cercana y se me descuajaringa algo, algo que no es andamio ni es mi vida ni son las constelaciones, algo que es como una bofetada en la mentira. Yo me quise así, de mentira, y ahora ya no me quiero más así. Quiero algo verdadero y lo único verdadero que conozco es esto: jugar en casa, hervir agua, leer un trocito pequeño de algo, prepararme unas natillas como para convencerme de que me cuido, tener frío y ponerme una rebeca, ver delante de mí la coyuntura yo versus el mundo, y que eso ni me moleste ni me amilane, prenderme una vela sobre el candelero que me trajeron de regalo a una habitación de hospital, ver la maceta azul vacía de su planta (esa planta que creí y crecí hasta que me rendí a la evidencia de que todo se me muere entre los dedos). Me acerco la taza de mate cocido al corazón porque aún no me compré una estufa calientacorazones, me acuerdo de ayer cuando todo me dolía y casi que me ahogo en el tormento. No me duele el alma, de eso no nos queda, señora, me agota la indiferencia. Mía. Mi ataraxia. El descreimiento. Que todo me dé lo mismo. Todo era mentira antes pero desde que Él me mintió la mentira dejó de ser ese mundo conocido para volverse el Cabo de Mala Esperanza. ¿Voy a tener que vivir siempre mirando las aguas del mundo subida a este trampolín divorcio? Salta, puta. Deja de matarme con este convencimiento de que hay algo que no funciona comme il faut dentro mía. Se han descuajaringado mis constelaciones etcétera y ni siquiera me había aprendido los nombres. Escríbeme un cuento, Loulou, y déjame si no ser al menos estar. Estar quietita en este planeta Lavapiés o al menos en este planeta mi casa donde trasiego con mis capacidades de no dejarme echar a perder antes de encontrarme podrida en mi propio frigorífico.

2 comentarios:

Victoria Dubrovnik dijo...

Decir que llevo un rato leyéndote... y me fascina tu manera de narrar, de escribir sobre la vida...

Y sé tú, sin mentiras.

Sé real. O sueño. Pero tú ;-)

Loulou dijo...

Pues gracias y esas cosas.