sábado, octubre 16, 2010

Do not go gentle into that good night


Voy en sentido contrario a los bares y a las personas que empiezan su sábado y se ríen con sus amigos al comienzo de sus noches. Me arrebujo en el cuello de la rebeca y me apasiono el paso a mi lentitud hacia casa. Vuelvo a pensar, como la semana pasada, que soy un estereotipo y que me dura el empacho Álvaro de Campos desde el año 95. ¿Y? Me paro en la encrucjada Embajadores y dejo pasar los coches llenos de planes y destellos para la noche. Tapateo mis botas en el empedrado antes de cruzar, me miro las piernas dentro de las medias arabescas, las piernas hacia casa, y anhelo, ambiciono, la noche dentro de la lucecita débil de mi casa y ese resguardo contra ese mundo sábado por la noche del que soy reina en el exilio. Bailad, bailad, malditos, contra el humo, como yo bailé, pedidle al mundo un palmo más de tierra que yo tengo aquí por mío sobre mis baldosas amarillas.

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