viernes, octubre 29, 2010

El amor también existe

Mañana Elis Regina, mediodía Lisa Germano. Hombres que quisieran mirarme debajo de la falda y están lejos, hombres a los que les otorgo derecho de mirada sobre mí y corren caracoles adentro de su concha en espiral rendidos de miedo ante mis exigencias. Do I push too hard? Certainly you do, dearest. Calígula que me mordisquea el pelo mojado lo sabe. No puedo con los semivivos, no puedo con la tibieza, pataleo ante la falta de arrojo frente a los precipicios: me quedo sola. Y acaso no nos gusta, esta valla alrededor tan alta tan alta que sólo un antílope entrenado puede saltar. Y acaso no es cierto que no hay valla, que no me hace falta, que soy erizo lleno de pinchos por fuera y blandura de esponja de mar por dentro. Amarme debe de ser tan fácil y tan difícil como circunvalar el planeta en un barquito de madera. Calígula que está acostado en mis brazos mientras yo escribo y mira el mundo con esa indiferencia pensativa y grave que le caracteriza lo sabe. Acometedme, señores cualesquiera, soy una Justa. Afrontadme, señores, soy Corpes. Debatidme, señores, soy Trento. Dejaros dañar, señores, soy una herida que pugna por salirse de fuera hacia dentro. Sangradme, señores, os construiré un mundo. Y las horas de vida a las que hay que hacer frente, afrontadlas sin coraza y sin antifaz porque vais conmigo, señores, compradme al precio de vuestra hombría. Tenedme en casa, sacadme de paseo, adornada con el lazo de vuestro abrazo, caminadme por encima del adoquinado y de los puentes, pedidme arroz con leche y os llenaré la vida de canelita en rama. Calígula que se arrebuja contra mí lo sabe: soy cara pero soy Grande.

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