domingo, octubre 03, 2010

God bless chemistry

Tengo la casa cerrada para todo lo que no sea el gato y nuestro desorden, el pan con Nutella, los amigos que pasan por aquí a comprobarme. Tengo mi casa cerrada a todo lo que no sea esta indiferencia supina por todo lo que no sea el desorden devastador de mi casa, las tardes pasadas por ahí, fuera de todo lo que no es la casa acomodo de desastre, y los litros y litros de zumo de naranja que ando bebiendo. Tengo la casa cerrada a todo lo que no sean llamadas telefónicas que me sacan de la casa y de los libros, de la tetera que nunca termina de entibiarse porque no le doy tiempo. Tengo la casa cerrada a todo ese ser malvado que de vez en cuando viene a dejarme corroborar que soy recta y que soy luz, que no necesito tumbarme en los infiernos, que desde mi casa cerrada resisto el embate empalagoso de esa manera podrida de vivir la vida. Desde mi casa en la que sé que hoy todo volverá a sus armarios y cajones antes de que el Gato se vuelva majara pensando que volvemos a mudarnos, abarco el mundo que ahora no me importa y sobre el que sólo quiero reinar y dejar que se enamore de mí al paso de mis botas. Desde Madrid, esa ciudad tan poco amenazante y aceptadora, tan mi barrio, tan mi casa cerrada a todo lo que no sean amor y valentías y personas que se quieren y se conocen las maneras de bailar, desde mi casa que soy yo, te cierro a ti, dolor, las puertas.

No hay comentarios: