miércoles, noviembre 17, 2010

Las noches

La noche cuando llega cada noche es otra noche, y su manera de llegar nunca es igual de definitiva aunque siempre sea definitiva. A veces cae encima, a veces se desploma, a veces no llega a tumbarse de tan velada, otras se posa lentitud y mariposa. Hay noches que te sorprenden traicioneras y noches que te regalan una luna para pertenecerte. Hay noches implacables puñales lentos en el pecho, hay noches gloriosas lazos lentos en el corazón. En la noche es cuando te das cuenta de si estás vivo o muerto, de hasta dónde te agarra la soledad, de desde dónde dispones de la compañía. En la noche respiras más hondo y más lejos o te ahogas cada vez más cerca de la orilla. De noche se nacen los recuerdos y se destruyen los dolores, se coquetean dolores nuevos, se canta lo que se pierde y se aúlla lo que se tiene. Sacrosanta noche que cada noche vienes y eres otra, bendita noche que a veces malogro y a veces ignoro de tanta fatiga que le tengo a la vida. Noches largas de charla, noches largas de calle, noches largas que terminan con mi voz maldiciendo los pájaros, noches largas que terminan con mi voz bendiciendo la claridad cuando la claridad llega; noches que compartí, noches que me bebo, noches que me beben, noches que quemo como papel sobre su propio cenicero, noches hambre, noches que me vomitan sus noches encima, horas oscuras a veces más oscuras, noches de esperar, noches de tenerte, noches de viajar y desear o no desear llegar, noches que ojalá tuviera aquí conmigo con sus nombres y apellidos. Ojalá cada noche que me llegue, noche distinta cada noche que me llega, tenga un escamado y un peligro y un signo diferente, ojalá pueda mirar a los ojos a cada noche cuando me llegue, ojalá alguna noche me abrigue encima, contigo a mi vera.

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