miércoles, marzo 16, 2011

Denn die einen sind im Dunkeln und die andern sind im Licht

Cuando pasa cierto tiempo y ya me he olvidado de la noche madrileña, me disfrazo de diva y salgo a palparle un poco la sordidez a la ciudad levantándole la barbilla y mirándola fijamente a los ojos. Madrid me muestra a sus trompetistas tocadores de baladas tristes, sus hombres que aman a otros hombres y se empolvan la nariz en los cuartos de baño de azulejos celestes, rosas o amarillo crema de los bares, sus ingenieros y aparejadores creadores de mundos de día y torpes y desmañados en sus maneras de mirar a las mujeres que aletean disfrazadas con ropa carísima aunque aparentemente sacada del contenedor de la basura o a las que pintadas como puertas dejan asomar en sus escotes un hambre de sometimiento. Madrid me enseña sus travestis que en Fuencarral o Desengaño mandan a sus maridos calvos bajo amenazas celosas a dormir a casa y después cazan al vuelo la perversidad escondida de los señores respetables; sus prostitutas que vinieron de países lejanos hasta Montera para coleccionar botas imposibles de poner o quitar y un frío que nadie tiene tiempo de acariciarles. Cuando pasa cierto tiempo y ya me he olvidado salgo de noche por Madrid a perseguir a esas mariposas nocturnas que me llevan de tournée por el descacharre aficionado del Madrid nostálgico del lumpen clásico. Y presencio y disecciono sus perdiciones y sus caídas y sus brillos, sus distintas formas químicas del olvido, los abrazo con mi cariño institución hacia todos a los que alguna vez se les corrió el rímel del alma. Quizá sólo salgo para luego poder volverme a casa caminando sola la Gran Vía, con las manos en los bolsillos y tarareando la última canción que alguien haya cantado en esa antesala de los infiernos solitarios que es el Tony 2, la canción invariablemente triste de cada final de las noches de desapego así, noches de saberse afuera de la noche y de acorralarse las lentejuelas ajenas en la mejilla, noches a las que viajo como turista aficionada y en las nunca hago de ahogada o de capitán.

1 comentario:

Anónimo dijo...

tán madriz!