jueves, marzo 31, 2011

Hisenda Miret Garnatxa

Me miro la sombra nocturna caminándose delante mía por Alcalá. En mi falda volandera bailándose en mi sombra me calibro balística el diámetro. Madrid de primavera me deja desabrochada y posible y con todos los edificios por lo alto. Hace dos días que me paseo Prim, Almirante, Barquillo al atardecer y me pregunto en qué otro Madrid he estado hibernando. Me subí al cielo del teatro y me enamoré del cachito de la humanidad que se disfraza y busca el artificio, toqué un timbre y me ofrecieron un trozo de sofá y me abrieron al vino y me acompañaron en los recovecos de buscarme. El miércoles y el jueves noche de los que llenan las mesas de los restaurancitos o de los que ponen un disco de June Christy para mí me desatan los pañuelos con los que me anduve atando el entendimiento y vendándome los ojos. Por una vez me medí la vida con el cazo de la sopa en vez de con la cucharita de café: mi oficio es la luz y cuánta momia anduve convocando. Ahora recién recordé que lo aclamable es lo bello y no triste y no el remuerdo, querida, no el remuerdo.

2 comentarios:

Calvin dijo...

Vi esto y pensé si no la conocías, te gustaría saber de ella.

http://www.elpais.com/articulo/portada/versos/locos/Princesa/Inca/elpepusoceps/20110327elpepspor_4/Tes


:)

Loulou dijo...

No, si yo cada día tengo más claro que para el electroshock me falta un milímetro. Pero casi que prefiero montarme en el infierno a pelo, así luego me galopo los cielos también a pelo.
¡Gracias!