domingo, mayo 08, 2011

Los real visceralistas

Hay un sistema dramático mexicano en el que se entra de cabeza al aterrizar en el país, dicen, me imagino que fracasaría si intentara resistirme a esa corriente que algunos mexicanos se sacuden de los hombros diciendo que es heredada de Buñuel, más yendo yo cargadita de regalos trágicos. No sé qué me espera pero me imagino quizá demasiado color y cosas torrefactas, vidas que dejen perennemente dentro de su asombro a dios todopoderoso y a su hijo José Alfredo, un mundo Los detectives salvajes, horas de luz y ruido, un país entero nuevo para zapatear, carreteras y caminos y mares nunca en calma, mexicanos con los que voy a querer mucho, la religión del tequila y el mezcal, la muerte en cada calle. En el cambio no está el trastorno, está la decisión de dejar abandonado el trastorno dentro de las cajas de mudanza y buscarse un campo desastrado que arar y roturar y llenar de campanillas. El traslado es el post trastorno, y si me busco la ciudad más abrumadoramente ciudad quizá sea para convencerme de que si no muero en el intento de intentar que me entren todos los Méxicos por los ojos, después de mi vuelta al país en 150 días, me despediré del mundanal mundo y me dedicaré a cultivar mi jardincito y dejar que vengan a visitarme todos esos a los que yo llevo años yendo a visitar.

2 comentarios:

Mery Malaya dijo...

ufff esos "Detectives Salvajes", real visceralistas... para mí está siendo crucial su lectura...disfrúta de tu viaje y no dejes de "viscerar" así como lo haces ;)

Un saludo

Loulou dijo...

Yo llevo once años dándole al rewind y al forward de Los detectives, es un libro fiesta.
Gracias por los buenos deseos, intentaré estar a la altura de mi gesto de majara.