sábado, julio 30, 2011

Mermelada de quinotos

Receta no apta para impacientes
Arrancamos quinotos de su árbol, aproximadamente unos dos kilos. Los lavamos bien con agua fría. Apartamos medio kilo para confitar en subsiguientes tardes invernales.
En una cacerola grande hacemos bullir una salmuera. Echamos los quinotos en ella durante un par de minutos para quitarle amargor a la cáscara y para darle el toque chic Brillat-Savarin. Colamos las frutas y las dejamos sobre un trapo limpio por favor para que se sequen. Luego habrá que cortarlos a rodajitas muy finas apartando las semillas y conservando el jugo.
Colocar estas rodajitas y su jugo en una cacerola junto con la mitad de su peso en azúcar más un puñadito de propina. Revolver y tapar. Dejar macerar unas cuantas horas.
Hay que calentar esta mezcla a fuego muy lento durante el tiempo necesario y desconocido para que se cueza la fruta y se espese el jarabe, revolviendo de cuando en vez y sacando de la cacerola las estrellas blancas que forma el mesocarpio cítrico y dejándolas soltar el dulce que se robaron sobre un colador.
Cuando esté hecha la mermelada guardar en botes bonitos de cristal. En la medida de lo posible, ingerir o regalar.

2 comentarios:

Juan Pedro dijo...

Loulou, ¿cuándo actualizará usted? Esperamos sus palabras...

Loulou dijo...

Estoy guardando todo a buen recaudo en un cajoncito. Téngame paciencia. Gracias por andar por ahí, es usted mi ángel de la guarda bloguero. Cuídeme Madrid.