martes, noviembre 01, 2011

Fuentecilla que corre clara y sonora

Hoy tuve en los brazos a una niña que no era nada mío y la calmé. La abracé y le susurré una bendición secreta. La llevé del llanto al sueño. Y no era nada mío. Lo que yo me quedo como mío es lo que yo le construí: mis brazos para que ella se durmiera. ¿Se acordará de mí algún día? ¿Podré vivir yo alguna paz en esa memoria? Hoy una niña que no era nada mío me creció un sosiego entre los brazos.

5 comentarios:

cuti dijo...

cómo puede ser que nunca haya entrado acá? shame on me!

Loulou dijo...

Porque usted en realidad no me quiere nada. Esto se lo debemos a Motian.

cuti dijo...

nooooooo, no me digas eso, te quierooooo!
sí, lástima que tuvo que morirse para lograrlo.

Didac Udagoien dijo...

¿y si el único yo es todo, es todos?

Loulou dijo...

Lo que usted diga, Borges. Sírvase otra patatita.