miércoles, abril 11, 2012

Como ahora te pones en la tarde que ya es la noche


Clara Cangutia
Nada era más tranquilizador y felicidad que unos visillos blancos en la ventana moviéndose con el vientito o con la brisa y un sol entrando por la ventana, mientras el té se entibiaba en la tetera y el Gato Calígula dormitaba en alguna parte del sillón o del sofá o de la cama. Cualquier otro visillo blanco del planeta me remite a esos momentos Aduana o Ministriles de retilante y doméstica (perdón) felicidad. Un día cada vez, no es tan difícil vivir si es así. El tiempo de la tranquilidad aunque sea breve hay que devorárselo. Como cuando. Como cuando hacia el sur el sol brilla por Durazno y me atrevo a mirar las casas y los árboles entornando los ojos y gambiteando una sonrisa, y paso por la plaza Juan Ramón Gómez y veo a la misma hora cada día al señor vagabundo que vive ahí, sentado en una casapuerta con una señora que extrañamente lo visita, mateando. Como cuando. Como cuando camino debajo de la luz de la luna llena por la calle Libertad, la luna de Pascua que alguna vez no hace tantos años admiré sobre Campo del Sur. ¿Se puede tomar luz de luna? Sí, y luego no te deja dormir y te muerde bajo la piel y te late suavito por dentro de la cabeza su latido lunar, como una inlunación. Como cuando. Como cuando vengo a ver las plantas de Luciana y miro con satisfación y alivio las hojitas verdes nuevas que les crecen bajo mi cuidado. Un día cada vez, una cosa cada vez, no es tan difícil la vida si es a bocaditos. Como cuando. Como cuando ahora me tomo un té mientras dejo que el sol entre por la ventana para que se alimenten de luz las plantas y me alimente a mí el viento que juega con los visillos blancos. Descalza en casa ajena me pregunto si este momento de sosiego como cuando no será un abuso de confianza con quien me dejó la llave para que viniera a cuidar sus plantas. No debe serlo, porque las plantas absorben mi luz, como si yo la luna.

2 comentarios:

Matías dijo...

me gustó mucho.

Loulou dijo...

Y a mí lo tuyo.