miércoles, enero 30, 2013

Loulou baila (Una estructura de sombras en el continente americano)

                                                                                                                             
                                                                           Transformado de un Roberto Bolaño para Javier Raya
Loulou baila
Loulou llega a pueblos limítrofes en horas oscuras
Loulou no tiene dinero, malgasta el dinero, busca un poco de dinero en habitaciones minúsculas y húmedas
Loulou no usa pijama
Loulou anda con hombres duros que tienen vergas grandes y duras que el tiempo va cuarteando y emblandeciendo
Loulou coge sus vergas con una mano para que meen largamente sobre acantilados y desiertos
Loulou viaja en trenes de carga por los grandes espacios de Norteamérica
Los grandes espacios de las películas de serie B
Películas violentas en donde el alcalde es infame y el sheriff es un hijo de puta y las cosas van de mal en peor
Hasta que aparece Loulou disparando a diestra y siniestra
Pechos reventados por balas de grueso calibre se proyectan
Hacia nosotros
Como hostias de redención definitiva
Loulou hace el amor con camareros
En habitaciones masculinas suciamente decoradas
Y se marcha antes de que amanezca
Loulou viaja en transportes miserables por los grandes espacios de Latinoamérica
Loulou comparte el paisaje del viaje y la melancolía del viaje con cerdos y gallinas
Atrás quedan bosques, llanuras, montañas como dientes de tiburón, ríos sin nombre, esfuerzos vanos
Loulou recoge las migajas de la memoria sin una queja
He comido, dice, he culeado, me he drogado, he conversado hasta el amanecer con amigos de verdad
¿Qué más puedo pedir?
Loulou deja a sus hijos desperdigados por los grandes espacios de Norteamérica y Latinoamérica
Antes de recibir con el rostro vaciado de esperanza la visita de la Flaca, de la Calaca
Antes de recibir con el rostro arrugado por la indiferencia la visita de la Madrina, de la Soberana
De la Pingüina, de la Peluda, de la Más Fea del Baile
De la Más Fea y la Más Señalada del Baile

martes, enero 29, 2013

La llamaban Lou



De Guillaume Apollinaire, traducido por mí 
Hay lobos de toda clase
Conozco al más inhumano
Mi corazón, que el diablo se lleve
y deje ante su puerta
es sólo un juguete entre sus manos.

Los lobos en otro tiempo eran fieles
como lo son los perritos chicos
y los soldados amantes de las bellas
galantes en honor a ellas
Igual de gratos que eran los lobos

Pero ahora los tiempos son peores
Los lobos tigres se han vuelto
y los Soldados y los Imperios
Los Césares Vampiros vueltos
Son tan crueles como Venus

Tomé mi decisión a lo Rouveyre
Y monté en mi gran caballo
Pronto me iré a la guerra
Sin piedad casto y la mirada severa
Como esos guerreros de los que Epinal

Vendía Imágenes populares
Que Georgin grababa en madera
Donde están esos guapos militares
Soldados pasados Dónde están las guerras
Dónde están las guerras de antaño

domingo, enero 20, 2013

Operación Shylock

Rodearse de libros o de violines sonando porque en las personas no encuentras la misma paz o el mismo agarre o el mismo sacudimiento y chispa y yesca y disparo o por qué no decirlo, la misma respuesta. La soledad puede ser no tener a quién decirle que un día en una cafetería Philip Roth te salvó la vida sin que te considere pretenciosa o imbécil o sin que piense que intentas alardear. ¿Alardear? Es mi mundo verdadero, ése, un mundo en el que lo normal son frases que llevan el momento hasta su crisis. Así veo yo las cosas de retorcidamente y no puedo decirlo en voz alta. Ése es el exilio interior. El exilio exterior: esa manera mía de vivir buscando aventuras absurdas y catástroficas, haciéndome la Indiana Jones de chichinabo, como para lograr hacerme asequible a la respuesta de los otros. Pero no, estoy cada vez más sola porque destrozo las posibilidades. Todos estamos solos, dicen, pero incuestionablemente unos estamos más tristes y menos a salvo que otros. Podrida anchura o enfermedad mental que me hace aburrirme en todos lados. Por eso tengo que elegir: o enfrentarme siempre a la realidad desde una hoja de papel o un micrófono y morir de la alegría, o habitar el mundo con frivolidad y mesura y morir de la pena. No estoy hecha para vivir con los otros, aunque haya sido los colmos de la casas llenas y las cenas multitudinarias y las horas felices en la cocina para vosotros o de la divez y la carne de escenario (¿era yo, la que cantaba allá subida?) Me tropiezo, soy torpe y desmañada, me dan un amor y me desvivo y me convierto en una intensa asalvajada; soy capaz de las más grandes piedades y los más grandes arrojos y teresadecalcutismos y marypoppincismos pero luego me agoto y empiezo a hacer cosas raras. Por eso, opto por la pantalla protectora de papel. Igual que algunos usan como escudo la seguridad de sus vidas y el camino trillado, yo tengo que abandonar mis carreteras y mis mantas y mis países extranjeros por unos muros en los que atrincherarme contra mí misma suelta por el mundo. Enjaulad a la fiera Loulou, salvaos de su drama.