domingo, enero 20, 2013

Operación Shylock

Rodearse de libros o de violines sonando porque en las personas no encuentras la misma paz o el mismo agarre o el mismo sacudimiento y chispa y yesca y disparo o por qué no decirlo, la misma respuesta. La soledad puede ser no tener a quién decirle que un día en una cafetería Philip Roth te salvó la vida sin que te considere pretenciosa o imbécil o sin que piense que intentas alardear. ¿Alardear? Es mi mundo verdadero, ése, un mundo en el que lo normal son frases que llevan el momento hasta su crisis. Así veo yo las cosas de retorcidamente y no puedo decirlo en voz alta. Ése es el exilio interior. El exilio exterior: esa manera mía de vivir buscando aventuras absurdas y catástroficas, haciéndome la Indiana Jones de chichinabo, como para lograr hacerme asequible a la respuesta de los otros. Pero no, estoy cada vez más sola porque destrozo las posibilidades. Todos estamos solos, dicen, pero incuestionablemente unos estamos más tristes y menos a salvo que otros. Podrida anchura o enfermedad mental que me hace aburrirme en todos lados. Por eso tengo que elegir: o enfrentarme siempre a la realidad desde una hoja de papel o un micrófono y morir de la alegría, o habitar el mundo con frivolidad y mesura y morir de la pena. No estoy hecha para vivir con los otros, aunque haya sido los colmos de la casas llenas y las cenas multitudinarias y las horas felices en la cocina para vosotros o de la divez y la carne de escenario (¿era yo, la que cantaba allá subida?) Me tropiezo, soy torpe y desmañada, me dan un amor y me desvivo y me convierto en una intensa asalvajada; soy capaz de las más grandes piedades y los más grandes arrojos y teresadecalcutismos y marypoppincismos pero luego me agoto y empiezo a hacer cosas raras. Por eso, opto por la pantalla protectora de papel. Igual que algunos usan como escudo la seguridad de sus vidas y el camino trillado, yo tengo que abandonar mis carreteras y mis mantas y mis países extranjeros por unos muros en los que atrincherarme contra mí misma suelta por el mundo. Enjaulad a la fiera Loulou, salvaos de su drama.

1 comentario:

Katinka dijo...

Tú sabes que eres mucho más que todo eso.