lunes, agosto 12, 2013

Ven, Miguel


De Gabriel Celaya  para Miguel Hernández
Han llamado a la puerta, y no, no era Miguel 
tampoco esta vez. ¿Por qué no viene, por qué 
es imposible que venga? Le estoy esperando siempre 
para hablar como tan sólo podría hablar con él. 
¡Le necesito tanto! Porque él resolvería 
con un solo zarpazo lo que no logro entender. 
Han cambiado los tiempos, ¡vaya si lo sé!, 
y ahora está tan de moda jugar al ajedrez 
que añoro aquella furia solar y aquel tajante 
distinguir al íbero toro del manso buey. 
Barajo y más barajo sus versos abrasados 
mas su verdad radiante despierta aún más mi sed 
de tenerle aquí al lado, para luchar, y ser.

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