jueves, septiembre 26, 2013

Human voices wake us, and we drown


Cuánto tiempo llevo viviendo sobre premisas falsas. No sé si preguntarlo o exclamarlo. Toda la vida, claro. Y sé con toda certeza que no tiene arreglo y que ya es tarde para todo. No sirve lo que creo haber estado sabiendo, no sirve lo que creo haber sabido. A veces ya esto me habrá pasado y me habrá parecido igual de insoportable, pero ahora, en este ahora, de pronto descubro el error profundo profundo que llega hasta el fondo de la Tierra. Es como heredar una casa tan en ruinas que hay que derribarla entera y sacar los cimientos y empezar de nuevo sabiendo que no aguantará en pie una semana porque vendrán vendavales maremotos zapadores la caballería. Y una (yo) ya no puede meterse en esas harinas. Quisiera correr correr durante años, pero sé que por mucho que corra no voy a llegar a ningún lugar mágico donde me estén esperando a mesa y mantel. Todos los trastornos me conducen siempre delante de la misma puerta, una y otra vez. Las muchas que he sido o las muchas que soy son sólo una: una chiquilla asustada que llora escondida detrás de una puerta o resguardada dentro de un armario sabiendo que vienen a por ella y que no tiene manera de defenderse, que habrá de pasar por un momento terrible y luego otro momento terrible y así hasta la calma pequeña entre los horrores. Cada vez es más pequeña y tenue esa calma, aunque a los horrores ya no les demos tanta cancha. Estoy tan agotada de saber que por mucho más que permanezca o me desplace o esté dispuesta a quedarme en pie para recibir el puñetazo no habrá nunca para mí un tiempo no ya de gloria sino de tregua. Mi vida es una masa viscosa nada moldeable, inextensible, sin orden ni concierto, la peor improvisación, un daño y otro daño y yo venga a correr y a correr para aterrizar indefectiblemente en los brazos matadores del que me maltrató primero y me negó para siempre la posibilidad de la posibilidad. No puedo ya saber siquiera si cuando creo estar haciendo bien mis deberes y llevar derecho el moño sé lo que significan bien y derecho. No puedo ya saber si ese bien y ese derecho me salvaguardarán de algo. No quiero estar más a merced de los dolores. Todas estas que somos nos miramos las unas a las otras y podríamos abrazarnos, pero sólo, y lo sabemos, antes de ahogarnos.

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